Qué hacer si un niño está angustiado después del terremoto. | Farandula y Noticias
lunes, 1 de marzo de 2010

Qué hacer si un niño está angustiado después del terremoto.

El estrés post traumático en los niños.


Tras el trauma de haber vivido un terremoto, muchos niños pueden vivir crisis de pánico. Es una situación extrema que los puede marcar profundamente, pero que con el apoyo necesario puede superarse más rápidamente.

“Mamá, no puedo parar de llorar”, dice Constanza de tan sólo 6 años, mientras se abraza a su madre y le ruega que, por favor, vayan a buscar a su papá y hermana para estar todos juntos.

Este testimonio real se dio hace escasamente 18 horas, la tarde del domingo y revela el grado de estrés que están sufriendo algunos niños pequeños tras el violento terremoto del sábado. La pequeña, en cuestión, salta y se asusta con el más mínimo ruido. Si siente el cierre de una puerta pregunta inmediatamente: ¿qué es eso?

No sólo los adultos, sino que los niños pueden estar experimentando un trauma post sismo que genera angustia y hasta crisis de pánico.

“Las crisis de pánico son experiencias tremendamente traumáticas. Son ataques súbitos de terror con sensación de angustia inminente. Hay palpitaciones, taquicardia, a veces diarreas y en general, síntomas ansiosos de diversa índole que están muy magnificados. Todo esto con carácter abrupto, incluso para personas que no están nerviosas”, señala Luis Risco, psiquiatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Estos eventos toman un curso de 5 a 10 minutos en llegar a su clímax. Tal como explica Risco, “se pueden repetir varias veces al día y es importante aclarar que no son psicológicas, sino que ocurren cuando ya se ha gatillado un componente biológico de la ansiedad, por eso requieren tratamiento farmacológico en un servicio de urgencia”.

El profesional señala que, superada la crisis, se recomienda consultar a un psiquiatra infantil “para evitar nuevas crisis”.

Sin embargo, es importante destacar que estas crisis no son necesariamente síntomas de estrés post traumático. Así lo explica, Caterina Manzo, psicóloga y presidenta de la Sociedad Chilena de Psicólogos Clínicos.

Manzo explica que cuadros de ansiedad extremos vistos en niños, y no específicamente crisis de pánico, son síntomas más bien “de la reacción que los niños ven en los adultos. Ellos son como esponjas de los climas emocionales que perciben y están más atentos a lo que le pasa a los adultos que a las posibles réplicas”, aclara.

Por eso, la profesional recomienda a los padres controlar el nivel de ansiedad. “Los niños han visto en cierto modo como los adultos han flaqueado y eso les ha destruido el mundo con certeza que necesitan para sentirse protegidos y que los adultos les entregan. Por eso, es esencial que los adultos conserven la calma en lo posible”, agrega.

Pero junto a eso, debe sacarse una lección de todo lo vivido. José Pinedo, psicólogo del Hospital Clínico UC, manifiesta que una forma de superar estos estados extremos es sacando lecciones para el futuro. “La realidad es que somos un país propenso a los sismos y eso no se nos puede olvidar. Se tiene que hablar sobre el tema. Esto es distinto a lo que pasó con las Torres Gemelas en Estados Unidos, porque allí hubo un atentado de seres humanos contra seres humanos. En este caso, tanto el terremoto como los tsunamis son eventos naturales y en nuestro país vivimos en constante peligro de que esto pueda suceder”, dice.

Por esta razón, Pinedo llama a no aislar a los niños de lo sucedido. “Es importante que los niños accedan a información y que los padres los estén tranquilizando de que esto ya ocurrió, que todo lo que va a venir son réplicas y que en algún momento puede ocurrir un terremoto, un tsunami o una erupción volcánica para que los niños vayan aprendiendo desde ya como enfrentar esto Eso, además de que los adultos logren mantener la suficiente calma para transmitírsela a los niños y enseñarles medidas de resguardo”.

Medidas concretas

La psiquíatra infanto juvenil de la Clínica Las Condes, Flora de la Barra da una serie de recomendaciones sobre cómo proceder si un niño se mantiene angustiado a días del terremoto.

Actitud de los padres: así como fue vital en el momento mismo del sismo la reacción de los padres, ahora ello es más importante. Los niños deben percibir y ver que los adultos que los rodean no están angustiados y que al contrario, actúan tranquilos reparando lo dañado.

Dialogar para calmar: los padres deben hablar con los niños y explicarles que Chile es un país de temblores, que se hizo todo lo que era correcto y que están bien y ahora hay que ayudar a los que lo necesitan. Es sumamente importante cuidar las conversaciones entre adultos, sobre todo lo que narran y las expresiones catastrofistas que se pronuncian como ‘esto es lo más terrible que he vivido’.En este diálogo, hay que decirle que lo más malo ya pasó, que la tierra ya soltó su máxima energía.

Dejarlos expresarse: cuando los niños se muestren angustiados hay que dejar que cuenten sus miedos, preguntarles qué sienten, cuál es el temor preciso y despejarlo, tranquilizarlos, asegurándoles compañía y cuidado permanente.

Que no vean las noticias.

A la hora de dormir: si el niño pide dormir con los padres, que lo haga con pijama y ojalá esto no se extienda más allá de unos pocos días. Esta excepción debe darse por el menor tiempo posible y plantearlo como un regaloneo, no como una prevención a los temblores. Los niños deben enfrentar sus miedos porque ello es curativo, explica la psiquíatra, afirmando que deben promoverse el que duerman en sus camas. Para ello, retomar rutinas de lecturas de cuentos y rezar y acompañarlos hasta que se queden dormidos.

¿Medicamentos?: un trauma de este tipo debiera pasar rápidamente, pero puede presentarse un síndrome de estrés agudo que se puede enfrentar con una buena contención por parte de los padres. Si ello no ocurre, el niño se mantiene angustiado, debe consultarse a un especialista. Hay que tener presente que puede haber una reacción tardía de miedo después de varias semanas como pesadillas y flashback de imágenes traumáticas.

“La actitud de los adultos es determinantes en el momento mismo y después. Si se les ve tranquilos, haciendo un trabajo reparatorio, lo más probable es que no queden con secuelas”

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